Viaje a Marrakech - La despedida.
[Día 3]
El sonido de la lluvia nos despertó a la mañana siguiente.Teníamos planificada la segunda ruta por la parte sur de la ciudad, pero por mucho que esperamos bajo el toldo del Café Le France a que dejase de llover, no hubo suerte y tubimos que dejar la visita para más tarde a ver si el tiempo nos acompañaba.
No nos acompañó.
Dado que la lluvia era incesante, unas veces con más intensidad que otras, decidimos esperar hasta la tarde para ver si podíamos retomar la ruta.
Durante ese tiempo de espera, nos fuimos a comer a un bar.Al entrar, nos dimos cuenta de que no había sitio para nosotros.
Desanimados por el mal tiempo, y por la mala suerte de no encontrar un sitio cercano donde comer, nos dispusimos a salir del local. Una vez fuera, el dueño de dicho bar salió detrás nuestra diciendonos que le siguieramos.
Un par de calles más allá, nos subió por unas estrechas escaleras.Nosotros no sabíamos muy bien donde nos llevaba, pero llovía y estabamos hambrientos. Eso nos arrastraba más que la desconfianza.
Escaleras arriba, (parecía que nos había llebado a su propia casa) entramos en una sala circular con varios cogines a nuestro alrededor que nos sirvieron de asientos.Tras acomodarnos, nos tomó nota y salió rápidamente de la sala.
En un momento dado, nos dimos cuenta de que había instrumentos de percusión en una esquina y tras pensarlo un buen rato (puesto que no queriamos tocar nada sin pedir permiso) y ya que el hombre tardaba mucho en reaparecer, decidimos amenizar la espera tocando algo improvisado.
Cuando apareció con un par de bandejas llenas de nuestros pedidos, y nos vió tocando, pedimos disculpas y dejamos de tocar enseguida. ¿Su respuesta? una gran sonrisa. -" Tocais muy bien". Y se volvió a ir medio bailando.
. . .
Después de la anécdota de la comida, volvimos a ir al punto de encuentro para ver si por fín podíamos empezar con nuestra ruta.
Pero seguía lloviendo.
Al final, por votación popular decidimos cancelar la segunda ruta.
Pronto tendríamos que estar de vuelta al Riad para recoger las maletas e irnos de nuevo al aeropuerto asíque, el poco tiempo que tubimos libre antes de eso, lo dedicamos a vagar bajo los tejadillos de las calles llenas de comercios para llebarnos algún que otro recuerdo.
. . .
Finalmente, cuando se hizo la hora acordada, nos volvimos a juntar para coger los taxis de ida al aeropuerto utilizando la misma técnica que para casi todo lo que encontramos allí: el regateo. El viaje en taxi nos salió a unos 2€ por persona (el mismo precio que a la ida).
A la hora de estar en el aeropuerto, embarcamos de nuevo vuelta a casa.
Y así acabó nuestro viaje, con una nueva experiéncia, con una nueva visión de las cosas, con un recuerdo en el bolsillo, con una sonría en en los labios, y una marca en el corazón.
[Fín.]
P.D.Gracias a la clase de 2do de Guías - Año 2012. Sin vosotros no habría sido posible.Ya sé que vivimos mucho más, y que tubimos otras muchas anécdotas, pero tampoco he querido hacerlo muy extenso. Quizás algún día... salgan a la luz todas esas otras histórias.






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